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  • Regidores de MC serán oposición responsable, dice líder estatal

    *Entregan constancias a regidores naranja de los municipios de la entidades

    PLAYAS DE ROSARITO.- La dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Bertha Alicia Sánchez Lara, afirmó que los 8 regidores más los diputados que se ganaron en la pasada elección, trabajarán a favor de la sociedad, al entregar constancias en la zona costa de la entidad.

    Sánchez Lara adelantó que ya se comenzaron a tender puentes de comunicación con los siete munícipes electos, para colaborar en todo lo que sea de beneficio para los ciudadanos, pero advirtió que serán críticos con las acciones que afecten.

    “Aunque esté trillada la frase, seremos una oposición responsable”, indicó, al señalar que no se traicionará la confianza de los más de 6 millones de electores que a nivel nacional votaron por la opción naranja.

    Acompañada del delegado nacional David Saúl Guakil y del secretario general Francisco Javier Hernández Tovalín, la coordinadora estatal de MC encabezó una serie de reuniones en Tijuana, Ensenada y Rosarito, para entregar constancias a los regidores.

    Los regidores de MC por Tijuana son Melissa Pacheco Silveyra y Jesús Javier Merino Cuevas; por Playas de Rosarito Joanna Eugenia Garay Machado y Alan Isai Bautista Plasencia.

    Este viernes se entregaron las constancias a Armando Díaz Hoeflich de Ensenada y  Jesús Martínez Romero, de San Quintín y en la siguiente semana se entregarán las constancias de los regidores electos de

    Mexicali, José Francisco Barraza Chiquete y San Felipe, Ibelda Tanairy Hernández Mayoral.

  • El golpe silencioso al Estado de Derecho

    “El poder judicial no es una mera extensión del poder ejecutivo o legislativo. Es el guardián de la Constitución, y su principal deber es protegerla contra cualquier violación.”

    -John Marshall

    Por Isidro Aguado Santacruz

    En un momento donde las instituciones fundamentales de nuestra democracia están bajo asedio, la Suprema Corte de Justicia se ha convertido en el epicentro de una confrontación sin precedentes. Las reformas impulsadas por el Ejecutivo han desatado un proceso que no solo afecta la estructura del Poder Judicial, sino que pone en tela de juicio los principios de independencia y balance de poderes que han sustentado a la República. A pesar de ello, aún hay voces que, con valentía y dignidad, resisten este embate, manteniendo viva la esperanza de que la justicia y la democracia prevalecerán.

    El fracaso o triunfo absoluto no existen. Nos encontramos en los momentos más críticos de una República que alguna vez disfrutó de un sistema de contrapesos, hoy devastado por falsos reformadores que, impulsados por el presidente más dañino en nuestra historia, han tomado el control con soberbia.

    En toda crisis surgen oportunidades, aunque ahora parecen escasas. ¿Cómo identificar al tirano que aparentemente se retira? Su rasgo más evidente es un odio visceral hacia quien piensa distinto, un afán por aplastar a las minorías, manipular la Constitución a su antojo para acorralar y amedrentar a quienes defienden las instituciones con valentía, despreciar a los ciudadanos que protestan, y destruir los sueños de miles de profesionales del derecho que sufrirán un cambio drástico, dominado por la ignorancia y la mediocridad.

    En tiempos de turbulencia política, no es sorprendente que muchos se inclinen por el camino de la conveniencia personal, buscando resguardarse bajo la sombra de aquellos que ostentan el poder, incluso si ello implica sacrificar los principios que alguna vez defendieron. Con un cálculo frío, algunos han optado por alinearse con quienes buscan destruir las instituciones democráticas, sin detenerse a pensar en la efímera recompensa que recibirán: las migajas de un botín corrupto.

    Estas lealtades cambiantes, construidas sobre una base de interés personal, han dejado en evidencia la fragilidad de su integridad.

    El panorama es sombrío cuando observamos que gran parte de las figuras clave en la estructura institucional del país han caído en esta trampa. Cuatro de los cinco magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral, ministros subordinados al Ejecutivo, medios de comunicación que han abandonado su misión informativa para convertirse en voceros del régimen, legisladores al mejor postor, empresarios que se benefician de su cercanía al poder, y ciudadanos que, a cambio de su silencio o complacencia, reciben dinero público. Todos ellos se han convertido en piezas fundamentales de un golpe silencioso a nuestra democracia, participando en la erosión de las libertades por las cuales tanto se ha luchado.

    Sin embargo, dentro de este escenario de descomposición institucional, emerge una chispa de esperanza. El lado más luminoso de los acontecimientos recientes lo encontramos en los jóvenes, quienes, con dignidad y valentía, han salido a las calles a enfrentar la autoridad abusiva. Sus acciones espontáneas nos recuerdan que, a pesar de la oscuridad, aún existe una generación dispuesta a luchar por lo justo. Estos estudiantes, con su coraje y determinación, nos dan motivos para creer que no todo está perdido.

    El inicio del fin de un Tribunal Constitucional que, durante las últimas tres décadas, había sido un faro de justicia autónoma, marca un punto de inflexión en la historia del país. Lo que está en juego ahora es mucho más que una lucha entre poderes: es la defensa de la democracia misma, que solo podrá salvarse si quienes aún creen en ella se levantan con la misma gallardía que los jóvenes que hoy inspiran a una nación.

    La aprobación de la reforma judicial impulsada por Andrés Manuel López Obrador marca un hito definitivo en la transformación de la carrera judicial, afectando a ministros, magistrados y jueces que durante décadas construyeron su trayectoria bajo un sistema de méritos y preparación. Sin embargo, no se trata de idealizar un sistema de impartición de justicia que, por mucho tiempo, arrastró pendientes que debían resolverse. Es innegable que hubo oportunidades desaprovechadas y que la propia institución judicial mostró insuficiencias que generaron abusos y falta de autocrítica, lo que permitió que la crítica externa fuera más feroz y efectiva. Los errores cometidos, tanto por acción como por omisión, fueron capitalizados para desprestigiar a un poder que, además de enfrentarse a las presiones externas, tuvo que lidiar con deslealtades internas de quienes, aprovechando el contexto, buscaron beneficio propio a costa del debilitamiento institucional.

    Aún queda tiempo para analizar con detenimiento los acontecimientos de los últimos meses y sus implicaciones. Lo que realmente debe ocuparnos en este momento es reflexionar sobre lo que se avecina: un nuevo orden judicial que, a pesar de las promesas de transformación, aún debe demostrar si realmente contribuirá a una justicia más equitativa y eficiente, o si se tratará, como tantas veces en la historia, de un ajuste más en el tablero político.

    La situación que atraviesa la Suprema Corte de Justicia es un ejemplo del grado de vulnerabilidad institucional que se ha alcanzado en México. La descripción de los empleados, desde los secretarios hasta los más humildes trabajadores, refleja la magnitud del desafío que enfrenta el Poder Judicial. No se trata únicamente de una confrontación política o de una embestida desde el Ejecutivo, sino de una crisis moral y ética dentro de la propia Corte. La valentía de quienes rechazan la reforma es un testimonio de que, aunque se intente cooptar el poder, existen resistencias que demuestran que el espíritu del Estado de derecho sigue vivo, aunque acosado por aquellos que buscan subordinarlo a intereses partidistas.

    Las traiciones y divisiones internas se hacen más visibles en cada acción de las 3 ministras allegadas a Lopez Obrador, Lenia Batres, Yasmín Esquivel y Loretta Ortíz, esta última una respetable académica de la Escuela Libre de Derecho, se ha rebajado al nivel de las dos antes mencionadas. En lugar de defender la independencia judicial, se alinean con las directrices del poder. Esto no solo erosiona la confianza pública en la impartición de justicia, sino que también compromete la estabilidad futura de la Corte, un órgano que ha sido baluarte de la defensa constitucional. La pérdida de especialización y la concentración de poder en un órgano mermado, con un número reducido de integrantes, es un retroceso que amenaza con hacer de la Corte un apéndice del Ejecutivo.

    El impacto de esta situación no se limita a los jueces actuales, sino que trasciende a las futuras generaciones de juristas que, habiendo apostado por una carrera en el servicio público, ahora ven cómo sus expectativas de crecimiento profesional se desvanecen en un ambiente enrarecido por la politización de la justicia. El relato del magistrado del primer circuito es un llamado a la reflexión profunda sobre las consecuencias de permitir que el aparato judicial sea desmantelado en nombre de una agenda política que favorece la obediencia ciega sobre la integridad y el respeto a la Constitución.

    Este desmantelamiento de la Corte y el control sobre los órganos judiciales es un golpe directo a la separación de poderes. La erosión institucional no solo afecta la justicia, sino que abre las puertas a una regresión autoritaria, en la que la discrecionalidad y el abuso de poder se normalizan. Sin embargo, la historia nos enseña que estos periodos de crisis son también momentos en los que pueden surgir nuevas formas de resistencia, de renovación y de lucha por la restauración de los valores democráticos.

    La batalla por la justicia en México está lejos de terminar, el golpe silencioso al Estado de derecho que hoy presenciamos no es solo una agresión hacia las instituciones judiciales, sino hacia el tejido democrático que hemos construido durante décadas. Aunque muchos se han sometido a las directrices del poder, hay quienes se mantienen firmes, defendiendo los valores constitucionales que deben guiar a una República. Es en la resistencia de esos pocos donde radica la esperanza de una futura restauración de la justicia. A pesar de los intentos por doblegar la autonomía del Poder Judicial, este golpe, aunque devastador, no será definitivo si quienes aún creen en el Estado de derecho continúan luchando con la misma convicción. Excelente fin de semana lectores.

  • Entregan constancias a regidores de MC

    Este día la dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Bertha Aicia Sanchez Lara entregó las constancias a los regidores electos de Tijuana, Melissa Pacheco Silveyra y Jesús Javier Merinol.

    Este día la dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Bertha Aicia Sanchez Lara entregó las constancias a los regidores electos de Tijuana, Melissa Pacheco Silveyra y Jesús Javier Merino

    Este día la dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Bertha Aicia Sanchez Lara entregó las constancias a los regidores electos de Tijuana, Melissa Pacheco Silveyra y Jesús Javier Merino

    Este día la dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, Bertha Aicia Sanchez Lara entregó las constancias a los regidores electos de Tijuana, Melissa Pacheco Silveyra y Jesús Javier Merino

  • La calumnia en el juego político

    Por Isidro Aguado Santacruz

    “La calumnia es el refugio de los cobardes.” — Platón

    En la era de la información instantánea, el poder de las palabras se ha intensificado convirtiendo la comunicación en un campo de batalla donde la verdad y la mentira se entrelazan. La denominada “impunidad declarativa” permite que individuos lancen afirmaciones sin temor a las repercusiones, erosionando la confianza en el discurso público y en nuestras instituciones. Este fenómeno no solo socava la integridad del diálogo democrático, sino que también perpetúa un ciclo de desinformación y cinismo que afecta profundamente a la sociedad.

    Vivo en una nación que sufre, en múltiples ámbitos y contextos, lo que se ha descrito como “impunidad declarativa.” En esencia, cualquier individuo puede expresar lo que quiera, sin tener que rendir cuentas por sus palabras. Este fenómeno trasciende las fronteras del discurso político y social, y permea todos los niveles de interacción pública. La capacidad de hablar sin consecuencias genera un entorno en el que la verdad se diluye en un mar de opiniones no verificadas y a menudo engañosas.

    La impunidad declarativa no solo fomenta la irresponsabilidad en el discurso, sino que también mina la confianza pública en las instituciones y en el mismo tejido social. Cuando las promesas no se cumplen y las críticas se lanzan sin respaldo, el ciclo de desconfianza y cinismo se perpetúa. Las palabras, una vez liberadas de la necesidad de ser respaldadas con acciones, se convierten en herramientas de manipulación y propaganda más que en vehículos de diálogo constructivo.

    Los antiguos textos griegos, especialmente aquellos que tratan sobre la responsabilidad cívica, nos enseñan que cada persona involucrada en el discurso público debía responder por sus declaraciones. Esta obligación, en los casos más graves, podría implicar sanciones o incluso el exilio, si se comprobaba que se mentía o difamaba a otros ciudadanos.

    En el extenso y frecuentemente sombrío ámbito de la política, las estrategias para debilitar o aniquilar a un adversario son diversas y numerosas. Entre estas, sin duda, una de las más insidiosas es la difamación. El empleo de falsedades intencionadas para empañar la imagen de un rival político no es un fenómeno reciente; no obstante, su persistencia y eficacia han perdurado, refinándose de forma sorprendente a lo largo del tiempo. Desafortunadamente, siguen siendo instrumentos de gran poder en la política actual.

    Esta es entendida como una imputación falsa y con intención maligna para dañar la reputación de alguien, se convierte en un arma de doble filo en el escenario político. No solo perjudica a las víctimas directas, sino que también distorsiona la percepción pública sobre líderes políticos, sociales, académicos o de la sociedad civil. A su vez, debilita la confianza en las instituciones democráticas. Las calumnias son peligrosas porque se apoyan en la distorsión de la verdad y, en muchos casos, en la difusión de información o acusaciones completamente infundadas; una vez que se propagan, son difíciles de desmentir o corregir.

    En una época marcada por la omnipresencia de las redes sociales y la comunicación al instante, la propagación de rumores y falsedades ha experimentado un crecimiento exponencial. La rapidez con la que se diseminan las noticias, sean estas verídicas o engañosas, sin corroboración o carentes de fundamento, implica que una difamación puede tener un efecto casi inmediato, arruinando trayectorias y reputaciones antes de que la verdad tenga oportunidad de surgir.

    Cabe destacar que el uso de la calumnias en el ámbito político no es fortuito; se trata de una táctica meticulosamente calculada. Aquellos que adoptan esta estrategia buscan aprovechar los prejuicios y temores presentes, retratando a sus adversarios, por ejemplo, como corruptos, ineptos, violentos o peligrosos. Al hacerlo, no solo desvían la atención de sus propias falencias o situación deteriorada, sino que también fomentan la división en la sociedad o entre públicos específicos, creando facciones y avivando la animosidad.

    Este planteamiento estratégico se ve fortalecido por la presencia de ecosistemas mediáticos que, con frecuencia, amplifican las difamaciones en vez de cuestionarlas a partir de un análisis crítico o, simplemente, del sentido común. En la frenética carrera por captar audiencia y relevancia, tanto los medios de comunicación como las redes sociales pueden transformarse, a veces de manera involuntaria, en canales de desinformación, especialmente si no cumplen con rigurosos estándares de verificación de hechos y altos principios éticos. La difusión de una falsedad, intensificada por algoritmos de redes sociales que priorizan contenidos sensacionalistas, puede rápidamente opacar la verdad.

    Permítanme destacar dos aspectos clave:

    Primero, la integridad del proceso democrático se ve comprometido. Una democracia robusta necesita debate y desacuerdo, así como disenso, pero también requiere de un diálogo respetuoso. Este diálogo debe fundamentarse en hechos y argumentos sólidos, no en ataques personales infundados. La política basada en la difamación deteriora la calidad del debate público y lo convierte en un espectáculo degradante.

    En segundo lugar, la calumnia perjudica la confianza del público en las instituciones políticas y en los líderes, quienes han construido su reputación a lo largo de años o incluso décadas de dedicación y esfuerzo. Cuando la ciudadanía percibe que algunos o la mayoría de sus líderes están más enfocados en destruir a sus adversarios que en servir al bien común, la confianza en el sistema se ve comprometida. Este fenómeno puede fomentar el cinismo y la apatía política, llevando a los ciudadanos a desentenderse de los procesos democráticos, convencidos de que todos los actores públicos son igualmente corruptos o deshonestos.

    La calumnia conlleva un costo humano profundo y tangible. Las personas que enfrentan estas acusaciones infundadas experimentan perjuicios personales y profesionales que a menudo son irreparables. El sufrimiento emocional y los efectos sobre sus familias y trayectorias laborales suelen ser devastadores. Además, el daño a la reputación, aunque se demuestre la falsedad de las acusaciones, puede tener efectos duraderos.

    Enfrentar la calumnia en el juego político demanda un esfuerzo coordinado tanto de los medios de comunicación como del público en general. Los medios deben asumir la responsabilidad de verificar la información y evitar la propagación de datos falsos, manteniéndose fieles a la verdad y resistiendo la tentación de difundir rumores infundados. Por su parte, el público debe cultivar un escepticismo saludable y estar consciente de los sesgos presentes en sus fuentes de información.

    La lucha contra la calumnia en el juego político es, en última instancia, una batalla por la integridad y la confianza en nuestras instituciones democráticas. Solo mediante un compromiso renovado con la verdad y la responsabilidad podremos restaurar la credibilidad en el debate público y en los procesos democráticos esenciales. Así, enfrentaremos eficazmente la calumnia, restableciendo la fe en la comunicación política y asegurando que el diálogo público se mantenga en el camino de la honestidad y la transparencia, excelente fin de semana lectores.

  • Elige MC a sus coordinadores de bancada en el Senado, la Cámara de Diputados y el Congreso Local

    *”Haremos lo correcto”, dice Dante; “seremos vigilantes del trabajo de Sehinbaum”, afirma la dirigente estatal; “apoyaremos lo que beneficie a México, señalaremos lo que esté mal” 

    MEXICALI, B. C., 30 de Agosto de 2024.- Este miércoles 28 de agosto, en la Ciudad de México, se celebró la Coordinadora Ciudadana Nacional de Movimiento Ciudadano, a la cual asistió la dirigente estatal de Baja California, Bertha Alicia Sánchez Lara, en atención a la convocatoria del coordinador nacional, senador Dante Delgado.

    En dicho acto partidista se designaron a Clemente Castañeda Hoeflich y a la ex gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, como coordinadores de las Bancadas Naranjas en el Senado de la República y la Cámara de Diputados, respectivamente, así como a la diputada Daylín García Ruvalcaba como coordinadora parlamentaria en Baja California.

    En la Coordinadora Ciudadana Nacional se contó con la presencia del gobernador electo de Jalisco, Pablo Lemus, y de la alcaldesa electa de Guadalajara, Verónica Delgadillo, así como del ex candidato a la presidencia de la República, Jorge Álvarez Máynez.

    En su mensaje, el dirigente nacional del partido naranja, Dante Delgado, enfatizó que en Movimiento Ciudadano “haremos lo correcto, como siempre lo hemos hecho, defenderemos el voto de las y los mexicanos, ya que es su legitima expresión en las urnas; nosotros estamos defendiendo el derecho de seis millones y medio de ciudadanas y ciudadanos que tomaron la decisión de respaldar la opción electoral que representa MC frente a la vieja política”

    Por ello, el también senador adelantó que impulsará una defensa del voto de los ciudadanos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “Basta ya de simulación y engaño, basta ya de que el régimen corrupto continúe en este país”, esto a fin de hacer valer el voto de 6.5 millones de mexicanos y que puedan contar con los representantes correspondientes en el Senado y en el Congreso de la Unión, ya que aclaró que “cada senador de Movimiento Ciudadano vale un millón 300 mil votos, y cada senador de Morena vale 400 mil votos”.

    Por su parte la dirigente estatal, Bertha Sánchez Lara, dijo que en Baja California Movimiento Ciudadano “estará muy atento al trabajo legislativo de nuestro diputado federal, Gustavo de Hoyos, de nuestra diputada local, Daylín García, así como de las y los regidores en los municipios”, a fin de seguir con la agenda política del partido naranja.

    Finalmente, sobre la ya muy cercana toma de protesta de la nueva Presidenta Constitucional, se cuestionó a la dirigente naranja cómo esperan este proceso, y refirió que “con el arribo de la primera mujer presidenta hay una expectativa de un gobierno sensible y menos opacó que el anterior, del cual estaremos atentos y seremos vigilantes de su desempeño gubernamental; no tengan dudas en que Movimiento Ciudadano coadyuvará en lo que beneficie a la sociedad, pero también estaremos listos para señalar lo que no se haga de manera correcta”.

    A la Coordinadora Ciudadana Nacional asistieron también el delegado nacional, David Saul Guakil; el presidente del Consejo Estatal, Alcibíades García Lizardi; y el secretario general y de acuerdos en el estado, Javier Hernández Tovalín.

  • EN LA NIÑEZ ESTÁ EL PRESENTE Y EL FUTURO DEL PAÍS: MANUEL FLORES

    • El deber de los padres es cuidarlos y encauzarlos para que se conviertan en buenos ciudadanos, dice el representante de Jóvenes Líderes, A.C.

    TIJUANA.- (30 de Abril/22)Durante el festejo del Día del Niño, en el fraccionamiento Murua, este fin de semana, Manuel Alejandro Flores Pérez, representante legal de Jóvenes Líderes, A.C., resaltó que en la niñez está el presente y el futuro del país y de la ciudad, y en los padres está la obligación de cuidarlos y encauzarlos para que se conviertan en buenos ciudadanos.

    La agrupación de apoyo a la comunidad, festejó a los niños en su día en esta frontera, durante un festival en el que se repartieron dulces, juguetes y regalos en general, y se tuvo la participación de payasos y animadores, y se rompieron piñatas, en un festejo organizado por integrantes de la asociación civil, y Universitarios por el Bien Común, quienes de manera personal hicieron aportaciones económicas y en especie.

    Flores Pérez dijo que esta es una de las actividades que lleva a cabo la A.C. y tiene como finalidad la cohesión de la familia como célula básica de la sociedad, pero también resaltar valores y buscar una convivencia más armónica, para la prevención de conductas antisociales.

    Dijo que el mensaje de Jóvenes Líderes y de Universitarios por el Bien Común, la agrupación en proceso de creación de universitarios que ya forma parte de las actividades de la asociación, tiene que ver con el cuidado de la inocencia de los niños.

    Los padres, indicó, somos responsables de criar a nuestros hijos, de llevarlos, de traerlos, de recogerlos, de estar al pendiente de lo que pasa en la escuela con ellos, porque la gran responsabilidad que tenemos es la de cuidar su inocencia, y esto tiene se logra con el único amor que sí va a estar al pendiente cien por ciento de ellos que es el amor de papá y mamá.

    Y resaltó que los regalos son por el Día del Niño, para festejarlos y para indicar que creemos firmemente que en la infancia está el presente y el futuro del país y de la ciudad; que en la medida que los niños se vayan convirtiendo en buenos ciudadanos, que participen cuando tengan la oportunidad de hacer algo por su colonia o su escuela, lo hagan porque solo así lograremos sacar adelante a nuestra sociedad.

  • SON MUJERES QUIENES LIDERAN LAS COLONIAS EN TIJUANA: JÓVENES LÍDERES, A.C.

    • Tras recorrer unas 50 colonias de la ciudad para organizar a la gente para ofrecer un programa de rescate de valores, se detectpó que son las mujeres “las que dan la cara”, en su mayoría

    TIJUANA.- (24 de Marzo/22) Las mujeres son en su mayoría quienes, en Tijuana, fungen como líderes de colonias, organizan a la comunidad, procuran mejorías en los centros comunitarios y cuidan los parques, aseguró Manuel Alejandro Flores Pérez, apoderado legal de la Asociación Civil Líderes Jóvenes.

    Al respecto indicó que esa estadística se obtuvo tras recorrer 50 colonias de esta frontera, con el fin de implementar un programa social de prevención de la violencia y la delincuencia para jóvenes adolescentes.

    Detalló que del área de la colonia Buenos Aires y sobre el bulevar Cucapáh, existe una conexión entre las líderes de estas comunidades, que participan para mejorar sus colonias y atender a la comunidad joven.

    Agregó que las colonias visitadas son las más necesitadas en cuestión de seguridad, por lo que se pretende hacerles llegar programas enfocados en ese rubro, basados en el sistema D.A.R.E., iniciando el próximo mes de abril.